RUMBOLEROS 2 Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón. Porque yo seguiré siendo el cautivo de los caprichos de tu corazón. Supiste esclarecer mis pensamientos, me diste la verdad que yo soñé. Ahuyentaste de mi los sufrimientos desde la primera noche en que te amé. Hoy que mi playa se viste de amargura porque tu barca tiene que partir a surcar otros mares de locura, cuida que no naufrague tu vivir. Cuando la luz del sol se este apagando, y te sientas cansada de vagar, piensa que yo por ti estare esperando hasta que tu decidas regresar. Esta tarde ví llover, vi gente correr y no estabas tú. El otoño ví llegar, al mar oí cantar y no estabas tú. Yo no sé cuanto me quieres, si me extrañas o me engañas. Sólo sé que ví llover, ví gente correr y no estabas tú Mujer, si puedes tú con Dios hablar, pregúntale si yo alguna vez te he dejado de adorar. Y tú, quién sabe por dónde andarás. Quién sabe qué aventura tendrás. Qué lejos estás de mí. Hoy he vuelto a pasar por aquel camino verde, que por el valle se pierde con su triste soledad. Hoy he vuelto a rezar a la puerta de la ermita, y pedí a tú Virgencita que yo te vuelva a encontrar. Por el camino verde, camino verde que va a la ermita, desde que tú te fuiste lloran de pena las margaritas. La fuente se ha secado, se han marchitado las margaritas. Por el camino verde, camino verde que va a la ermita Ole, ole. te mueves mejor que las olas, y tienes la gracia del cielo, la noche en tu pelo, mujer española. Ole, ole. Tus ojos son tan pintureros que cuando los miro de cerca prendido en tu embrujo soy yo prisionero. Ole, ole. Por linda y graciosa te quiero y en vez de decirte piropos, María Dolores te canto un bolero. Ole, ole.